Mujer sentada sola en un sofá rojo, con traje fucsia y expresión melancólica, mientras un teléfono antiguo descansa descolgado en la mesa. Escena cinematográfica inspirada en Pedro Almodóvar, que transmite soledad emocional y poder femenino.

Me quiere… pero no me elige. Dicen que el amor todo lo puede, pero yo tengo pruebas y traumas de que eso no es cierto.

Sí, me quiere.

O al menos eso dice cuando todo se está cayendo a pedazos.

Me quiere… pero no me presenta.

Me quiere… pero no me llama cuando se siente mal.

Me quiere… pero se le olvida que existo cuando está feliz.

Me quiere, pero elige otras cosas. Siempre otras cosas.

Y entonces, me encuentro ahí, como la actriz secundaria en mi propia historia de amor. La mujer que aparece cuando le conviene, cuando no hay partido, cuando sus amigos ya se fueron, cuando su ex ya no contesta.

Una mujer en pausa, esperando que él decida si este capítulo termina en boda o en visto.

Mujer recostada en una cama, rodeada de revistas de moda y cigarrillos, vestida con lencería negra y tacones, bajo una luz cálida y dramática. Imagen que refleja la soledad elegante y la espera emocional, con estética de cine español.

Hay muchas formas de no elegirte. Algunas se camuflan de cariño.

Te preguntan si llegaste bien, pero no te invitan a llegar.

Te dicen que te extrañan, pero no hacen nada por verte.

Te llaman “amor”… pero nunca te aman en voz alta.

Y claro, una parte de ti empieza a negociar con la dignidad.

“Es que no ha sanado”,

“Es que tiene miedo al compromiso”,

“Es que soy muy intensa”.

Spoiler: No.

No es por eso.

Es porque sabe que puede no elegirte… y tú te vas a quedar.

Es porque sabe que puede no elegirte… y tú te vas a quedar.

Mujer aplicándose lipstick rojo frente a un espejo redondo, mientras sostiene un celular con el mensaje '¿Dónde estás?'. Fondo azul vibrante con estética pop y cinematográfica, representa el cierre emocional con humor y fortaleza.

Hasta que un día no.

Hasta que un día te das cuenta que te quiere como a un abrigo bonito: para los días fríos, pero colgado el resto del tiempo.

Y tú no eres abrigo de nadie. Tú eres fuego.

Y quien no sepa cómo sostener tu llama, no merece tu calor.

Ese día, no hay reclamo. No hay drama. Solo recoges tus cosas, tus pedazos, tus planes… y te vas.

No porque él ya no te quiera.

Sino porque tú aprendiste —por fin— a quererte más a ti.

Cozy still life of a coffee cup on a rustic wooden table, an open journal with handwritten thoughts about love and self-worth, morning sunlight filtering through.

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