Al inicio de una relación, todo puede sentirse bien…
Hay interés, hay emoción, hay ganas de que funcione.
Y justo por eso, muchas veces dejamos pasar cosas que no terminan de sentirse claras.
No porque no las veamos…
Sino porque pensamos que con el tiempo van a cambiar.
Pero la realidad es otra: muchas de las cosas que después duelen… ya estaban desde el inicio
1. FALTA DE CLARIDAD
Desde el inicio puedes notar si alguien es claro o no. Si dice lo que quiere, si es directo, si sus acciones coinciden con sus palabras. Cuando hay confusión al principio, no suele convertirse en claridad después.
2. LA INCONSISTENCIA
Días en los que está muy presente… y otros en los que desaparece. Mensajes constantes… seguidos de silencio. Esto no es algo menor. La consistencia es una de las bases de una relación sana.

3. LOS CAMBIOS DE PLAN CONSTANTES
Cuando alguien cancela, cambia o no cumple lo que acuerda desde el inicio… no es casualidad. Es una forma de relacionarse y suele repetirse.
4. LO QUE SIENTES Y NO QUIERES VER
A veces no es algo externo… es una sensación interna. Algo que no termina de sentirse bien. Algo que te hace dudar. Y en lugar de escucharlo, lo justificas.
5. “ES EL INICIO, DESPUÉS SE PUEDE ARREGLAR”
Esta es una de las frases más comunes, y también una de las más peligrosas. Porque muchas veces no se arregla. Solo se vuelve más evidente.
El inicio de una relación, no es una excepción.
Es una muestra y aprender a ver lo que está pasando desde ahí… puede cambiar completamente lo que eliges.
Si quieres empezar a entender mejor lo que sientes y lo que estás viviendo, puedes empezar escribiéndolo.
Te dejé mi journal de claridad emocional (en 21 días)




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